Cuando llega el momento de instalar un acabado, normalmente la atención se concentra en el resultado final: que el porcelanato quede bien alineado, que una cancelería ajuste correctamente, que una cubierta de mármol coincida con el espacio o que una puerta abra sin problemas.
Pero antes de llegar a ese punto hay varias cosas que conviene revisar.
Y no todas aparecen en los planos.
Primero: comprobar lo que realmente existe en obra
Un plano puede indicar determinadas medidas, pero durante la construcción pueden presentarse pequeñas variaciones.
Un muro puede quedar ligeramente fuera de plomo, un piso puede tener desniveles, alguna instalación puede haber cambiado de posición o simplemente existir una diferencia entre la medida proyectada y la condición final del espacio.
Por eso, antes de fabricar o instalar un elemento, conviene verificar nuevamente en sitio.
Esto es especialmente importante cuando hablamos de piezas hechas a medida, como cristales, canceles, cubiertas, puertas, mobiliario o elementos de piedra.
Unos cuantos centímetros pueden ser suficientes para complicar una instalación.
Pero medir bien no siempre es suficiente
También hay que observar cómo se va a trabajar dentro del espacio.
Una pieza puede caber perfectamente en su ubicación final y, aun así, ser muy difícil llevarla hasta ese punto.
Cuando se trabaja con cristales grandes, placas de mármol o granito, canceles, puertas, muebles o elementos voluminosos, es importante revisar desde antes:
- por dónde va a ingresar el material;
- el ancho de puertas, pasillos y escaleras;
- si existe espacio suficiente para maniobrar;
- si hay cambios de nivel;
- dónde se almacenarán las piezas antes de instalarlas;
- y qué otros trabajos estarán realizándose al mismo tiempo.
Son detalles que a primera vista pueden parecer secundarios, pero en obra pueden cambiar por completo la forma de ejecutar un trabajo.
A veces la obra obliga a trabajar por etapas
No siempre es posible instalar todo de una sola vez.
Puede ocurrir que sea necesario terminar primero una sección para liberar espacio, introducir determinados materiales antes de cerrar algún acceso o coordinarse con otras especialidades para no bloquear las áreas de trabajo.
En otros casos, el espacio disponible para almacenamiento es limitado y no conviene llevar todo el material al mismo tiempo.
Por eso algunas instalaciones se realizan por etapas o por secciones.
No necesariamente porque exista un retraso, sino porque la secuencia de ejecución también forma parte de la planeación.
El orden de los trabajos también importa
Otro problema frecuente aparece cuando se instala un acabado y todavía existen trabajos pendientes alrededor.
Albañilería, instalaciones, pintura, carpintería o incluso el movimiento constante de materiales pueden terminar dañando elementos que ya estaban terminados.
A veces avanzar más rápido en una partida significa tener que repararla después.
Por eso es importante revisar no solamente si un trabajo se puede ejecutar, sino también si realmente es el momento adecuado para hacerlo.
Revisar antes evita corregir después
Antes de comenzar una instalación vale la pena observar el conjunto:
medidas, niveles, plomos, accesos, maniobras, almacenamiento, trabajos pendientes y secuencia de ejecución.
Muchos problemas de obra pueden detectarse en ese momento.
Y normalmente es más sencillo resolverlos antes de que el material esté fabricado, cortado o instalado.
En JD Arquitectura entendemos la ejecución de obra de esta manera: no se trata solamente de colocar correctamente un acabado, sino de prever las condiciones necesarias para que el trabajo pueda realizarse correctamente desde el principio.
